trabajos presentados
 

 

"Mitos eróticos del Gran Chaco. Actualidad y vigencia"

Dora Eloisa Bordegaray

Abstract
Muchas veces se ha dicho que los argentinos "descendemos de los barcos" y como tales, buscamos nuestros mitos de origen en los grandes relatos de nuestros antepasados, es decir en la cultura occidental. Sin embargo, hay otros mitos en la Argentina de hoy que permanecen silenciados por la persecusión, el acorralamiento y la actual situación de pobreza y abandono en que viven las culturas originarias además del ocultamiento que ejerce la cultura hegemónica.

Todas las naciones o pueblos aborígenes poseen una mitología riquísima que la sociedad nacional desconoce, en el mejor de los casos, o desprecia en muchos otros. Tanto en el Gran Chaco como en los lugares que han recibido la migración de grupos provenientes de aquella región siguen relatándose mitos que podríamos catalogar como eróticos porque explican el origen de las mujeres y de la humanidad, del amor entre hombres y mujeres y los comienzos de la cultura.

Una somera enumeración de algunas de esas narrativas míticas con gran contenido erótico, junto con la comprobación de su vigencia y actualidad puede servirnos para repensar la complejidad de nuestra sociedad y revalorizar las creencias de vastos sectores de nuestra población.

 

Desarrollo

Introducción
El trabajo que presento aquí tiene una múltiple pertenencia: se conecta con la historia, con las ciencias de la educación, la antropología y probablemente con otros campos del conocimiento. Visto desde la historia está sujeto a una cierta imprecisión pues comparte el problema de la inadecuación de muchas categorías históricas para entender la aboriginalidad. Ahora bien, desde el punto de vista multicultural puede ser que posea la riqueza de lo ambiguo admitiendo distintas interpretaciones y es esperable que genere cuestionamientos y dudas.

Síntesis histórica del Gran Chaco Argentino
Se llama Gran Chaco a una vasta región sudamericana que se extiende desde el Mato Grosso al N, el río Paraguay al E y el río Salado al S. Nosotros hoy vamos a referirnos solamente al Gran Chaco Argentino que queda comprendido entre los ríos Pilcomayo, Paraguay, Paraná, Salado del Norte y Dulce y que abarca las provincias de Formosa, Chaco, casi toda Santiago del Estero, este de Salta y Tucumán y norte de Santa Fé. Este territorio comenzó a ser poblado por diversos grupos humanos alrededor del 8000 ó 10000 a.C. cuando se secó el mar interior que lo cubría.
Para comprender el complejo abanico cultural de la región los especialistas agrupan a los pueblos que allí habitan de acuerdo con las familias lingüísticas a las que pertenecen los idiomas que hablan. En consonancia con ese criterio pertenecen al tronco guaykurú las etnias: toba, pilagá, mocoví, y las aparentemente extinguidas abipon y mbayá. Al grupo mataco-mataguayo o mataguayo, los mal llamados matacos, en realidad wichís, los mataguayos, los chorotes y los chulupíes o nivaclés. Dentro de la familia tupí-guaraní tenemos los chiriguanos, despectivo por avá guaraní y del tronco lingüístico arawak está la etnia chané.
La mayoría de estos grupos resistió la invasión española y en el siglo XVII los guaycurúes adoptaron el caballo, llegando a desarrollar una técnica propia de domesticación, cosa que aumentó su movilidad y capacidad bélica. Fue así que durante los siglos de dominación hispana los conquistadores sólo pudieron permanecer en los márgenes de la región. Aún más, los mismos sacerdotes jesuitas, que en otras regiones fueron tan exitosos con sus "misiones", aquí sólo pudieron establecerse por períodos muy cortos. Recién a fines del siglo XIX los blancos necesitaron poner en producción los territorios que todavía no habían podido dominar y terminaron con las fronteras interiores que ponían límite a su expansión. Es el proceso histórico que conocemos como "campaña del desierto" y que por lo general asociamos solamente con la matanza e incorporación forzada de las tribus patagónicas.
El Gran Chaco tuvo su dilatada campaña entre 1884 y 1911, en éste año dirigida por el Coronel Rostagno. La fundación de las ciudades de Resistencia y Formosa sobre la base de asentamientos militares y las campañas comandadas desde Santa Fe marcan los hitos en el avance de la civilización occidental. El proyecto era distribuir la tierra para colonización entregando parcelas en propiedad privada a familias que las explotasen (Ley 817). Sin embargo durante la década de 1880, al mismo tiempo que se realizaba la campaña contra los indios, la especulación hizo que las tierras se vendieran una y otra vez hasta que explotó la crisis financiera de 1890. El Gobierno Nacional por una ley de "liquidación" de 1891 las vendió sin obligación de colonizarlas. Así se conformaron grandes propiedades que se extendían a lo largo del Paraná con un promedio de 8 a 10 leguas tierra adentro. Desde esa época los grupos aborígenes comenzaron a ser integrados a la civilización occidental como mano de obra "asalariada" de obrajes madereros, algodonales, cañaverales y en todo tipo de tareas rurales. Las familias trabajaban en forma estacional en el obraje, luego en la cosecha de algodón y por último en la agricultura de subsistencia en la parcela que ocupaban, sin títulos de propiedad.
Durante la década de 1920, la expansión de la producción algodonera con su consecuente necesidad de mano de obra influyó para la promulgación de leyes tanto a nivel local como nacional (1924 - 1927) que prohibieron la contratación de indígenas fuera de su propio territorio. Los enfrentamientos armados se habían extendido hasta 1919. Después, el encierro forzado y las condiciones de pobreza y aislamiento propiciaron levantamientos de tinte milenarista y mesiánico (1) en Napalpí (1924), Pampa del Indio (1933-34) y El Zapallar (1935-37) por lo que fueron masacrados. Las campañas militares del estado nacional se sucedieron hasta fines de la década de 1930. Los grupos rebeldes fueron confinados a las regiones más despreciadas. Las comunidades que aceptaron la integración a la civilización occidental pasaron a ser mano de obra barata en obrajes, cañaverales, algodonales.
Arrinconados en las regiones donde cazar y trabajar la tierra era (y es hoy en día) casi imposible, en la década del sesenta los grupos aborígenes del Chaco se agregaron al complejo proceso de las migraciones internas. Entre ellos los tobas que son la etnia más numerosa de la familia guaycurú, vienen dispersándose por toda Formosa y Chaco, además de Salta y han llegando a la periferia de Santa Fe, Rosario y del Gran Buenos Aires en lugares como Bernal, Gran La Plata, Derqui, Pacheco, Avellaneda. En estas zonas urbanas o peri-urbanas constituyen grupos marginales en las villas y asentamientos, manteniendo en muchos casos las formas de vida comunitarias. La mayoría sobrevive haciendo changas o del "cirujeo" y sufren una doble discriminación: son indios y son pobres.

Pueblos y mitos
Los pueblos originarios han sabido mantener su lengua y costumbres a pesar de las acciones del estado y de las diferentes iglesias por integrarlos a la llamada "civilización". Entre las narraciones que con diversas versiones siguen contando hoy en día varias etnias del Chaco, he elegido dos para comentar, sucintamente: el origen de las mujeres y el origen del violín (2). Son relatos conectados con el erotismo porque se refieren a los comienzos de la humanidad y al amor entre los seres humanos. Pueden ser caracterizados como mitos en el sentido de "creencias establecidas a través de generaciones con relación a ciertos hechos sorprendentes que no son pasibles de verificación objetiva y que tienen un sentido oculto". Sucedieron en un pasado sin fechar pero, al mismo tiempo ponen de manifiesto situaciones humanas que se suceden una y otra vez. Debo aclarar también que, los procesos de aculturación y trasculturación nos hacen difícil poder desagregar elementos típicamente aborígenes de los aportados por la dominación hispana.
Quisiera enmarcarlos en el contexto de las narrativas chaquenses que llaman a los mitos "historias de endeveras" por contraposición a los cuentos, que son "historias de jugando". Debemos recordar que en lengua quechua Chaco o Chaku significa "país de cacería" o "caza que se realiza cercando las presas" porque ésta era la actividad principal para la subsistencia de las comunidades que allí vivían cuando los incas entraron en contacto con ellos. Los chulupíes o nivaclés expresan en sus rituales de acercamiento amatorio este complejo cultural que fue tomando forma alrededor de un arte: el del acecho y la cacería. Por analogía con los movimientos delicados y sigilosos que los felinos tienen para acercarse a sus presas, tanto el pueblo nivaclé como el chorote llama "gatear" a la forma en que se aproximan los varones a las muchachas durante la noche con la finalidad de poder acostarse con ellas y consumar el amor o a las acciones rituales que durante semanas llevan adelante si es que hay intenciones de un compromiso matrimonial. Esta resemantización del término gateo les sirve, al mismo tiempo, para connotar negativamente la forma en que hacen el amor los blancos, que ellos consideran con demasiada premura por poseer a la mujer, semejante a la cópula de los perros.

El origen de las mujeres
Eran todos hombres solos; no había mujeres. Los hombres se iban a pescar y dejaban la comida a la orilla del río. Cuando volvían no tenían los víveres. Entonces le pidieron a Elé, el loro, que en esa época hablaba, que cuidase la comida y observase qué sucedía.
Elé vio que desde el cielo colgaba una soga y por ella fueron bajando las mujeres y empezó a llamar a los hombres. Las mujeres le tiraron una piedra y desde ese momento Elé tiene el pico doblado y habla mal. Las mujeres embolsaron las provisiones y subieron por la soga.
Los hombres buscaron la ayuda del Carancho que al día siguiente cuando vio bajar a las mujeres, fue con un cuchillo y cortó la soga. Las mujeres cayeron a tierra y se hundieron. Los hombres eran todos animales como el tatú, el jaguar y otros. Comenzaron a escarbar y cada uno se quedaba con la mujer que sacaba. Pero estas mujeres tenían un desperfecto: tenían dientes abajo, en la vagina y esos dientes hacían ruido, cosa que les daba miedo. Uno de los hombres, para ver cómo resultaba, fue con una mujer y los dientes de la mujer le cortaron el asunto. Entonces, hicieron un fuego grande y pusieron a las mujeres alrededor, paradas con las piernas abiertas. Le tiraron una piedra a una y le rompieron los dientes. Parece que a las otras les entró miedo y los dientes se les retiraron. De ahí cada hombre se quedó con una mujer.

El origen del violín
Había un muchacho que era muy feo y por tal razón las mujeres le hacían burla y ninguna lo quería. Él deseaba tener una mujer pero como no lo querían estaba muy triste. Una noche se quedó mirando el cielo y ahí estaba Dapichí que le dio a una de sus hijas.
La hija de Dapichí era muy linda. Se quedó con el muchacho y se juntó con él. Se acostaron juntos e hicieron el amor. De noche estaba con él y de día nadie la veía. El muchacho se puso lindo y la chica le regaló el nuyviké, que es el violín de una sola cuerda, que suena tan lindo porque viene del cielo.
El muchacho tocaba siempre por las tardecitas y las chicas que lo habían despreciado cuando era feo, ahora querían estar junto a él porque disfrutaban oír la música del nuyviké.
Un día su esposa le dijo que quería ir al cielo a visitar a su madre, Dapichí y le pidió que la acompañase. Llegaron al cielo pero allí hace mucho frío y el muchacho sufría mucho el frío. Por eso la chica le indicó el lugar donde había un fueguito que eran unos tizones siempre encendidos que daban luz. La chica le dijo que se calentara al lado del fueguito pero que no lo atizara porque podía pasar algo. Pero el muchacho se olvidó se puso a atizar el fuego. Del fuego salió un cóndor real gigantesco y el fuego de alrededor del cóndor quemó al muchacho. No quedaron nada más que los huesos. A la chica le entró mucha lástima y le avisó a la madre del muchacho. Agarró una yica y dentro de ella puso los huesos y el nuyviké y desde el cielo se los mandó a la madre del muchacho que salió del rancho y los atajó.
Desde entonces la gente tiene el nuyviké que suena tan lindo porque viene del cielo.

Estos mitos en la actualidad
Los pueblos originarios no siempre están dispuestos a relatar cuentos y creencias a extraños. Hace falta un largo conocimiento mutuo para que acepten hacer partícipes a los blancos de la riqueza de estos relatos ancestrales. Quienes hemos tenido la suerte de conocer y trabajar en las comunidades aborígenes y en esos territorios que podrían llamarse de "frontera entre culturas" podemos dar cuenta de la vitalidad de los relatos de un "illo tempore" en donde se reconoció el centro del mundo que organizó el caos primitivo para darle forma de cosmos.
Los llamados "ancianos" (que muchas veces son personas jóvenes con prestigio) asumen la responsabilidad de la transmisión oral y su voz es hoy en día respetada. En los ámbitos de migración los procesos de desarraigo y de contacto con la cultura hegemónica han deteriorado, en parte, la otrora devoción que las generaciones más jóvenes mostraban por los mayores. A pesar de ese deterioro, tanto en las regiones aisladas como en las ciudades, siguen narrando estas versiones de los mitos antiguos. Entre ellos el del nuyviké es uno de los más relatados en las reuniones comunitarias y sigue siendo usado por muchos jóvenes para seducir a las chicas además de haber fuertes indicios acerca de que forma parte de los rituales de iniciación shamánica.
Especialmente en las zonas de contacto entre culturas de las grandes ciudades los Consejos de Ancianos, los mal llamados "caciques" (muchos de estos pueblos no tienen liderazgos políticos tan definidos pero los necesitan para formalizar relaciones con los estados nacional o provincial) y otros referentes se han propuesto un trabajo de fortalecimiento identitario que incluye la difusión de estos y otros mitos entre los miembros de la comunidad y en el contexto general.
Puedo citar dos casos que tienen mucha fuerza y que muestran el complejo entramado de la interculturalidad. El primero es el de algunas Escuelas de Rosario, como la 1333 y 1344, que atienden población marginal, con mayoría de alumnos aborígenes y minoría criolla. Allí el Consejo de Ancianos que asesora a los docentes propuso el mito del violín como eje de una secuencia didáctica interdisciplinaria para las clases de lengua, historia, actividades plásticas, música, etc. Esa experiencia fue evaluada y escrita para formar parte de un libro sobre diversidad cultural, problemáticas escolares y formación docente.

El otro caso es el de la Comunidad toba de Derqui (Pcia. de Buenos Aires) que decidió organizarse como Asociación Civil para ayudarse tanto económicamente como en la protección de sus derechos. Después de algunos meses de existencia decidieron producir un texto para divulgar su cultura. Lo hicieron con la asesoría de un equipo de lingüistas y antropólogos de la UBA logrando una primera edición y una reedición que está por salir en este año 2005. Las narraciones acerca del violín o nuyviké tienen tanta importancia que su dibujo es tapa del libro.

En la actualidad, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) está por publicar los resultados definitivos de la Encuesta Complementaria al Censo 2001, cuyo objetivo es conocer la cantidad de población aborigen de nuestro país. Los pueblos originarios más organizados sostienen que más de la mitad de sus miembros viven en las grandes ciudades, en las que la discriminación es tan fuerte que son pocos los que se atreven a reconocer su identidad indígena.
Por otra parte, desde un punto de vista estrictamente biológico, las últimas investigaciones hechas por el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Universidad de Buenos Aires confirman que el 56% de los argentinos tenemos un linaje parcial o totalmente indígena. Dicho equipo llegó a esa conclusión después de haber estudiado los códigos de inscripción en el ADN mitocondrial y el cromosoma Y, de una muestra de 12000 individuos pertenecientes a distintas clases sociales, de 11 jurisdicciones diferentes del país, incluyendo grandes núcleos urbanos (3).
Al tomar en cuenta estos datos se nos revela que somos producto del entrecruzamiento. Ya no puede sostenerse la idea de la supuesta homogeneidad cultural de ascendencia europea, aunque su influencia deba reconocerse como dominante. Tampoco nos sirve, para entender nuestra realidad, una imagen estática y rígida sobre la cultura que circunscriba la vigencia de las narrativas antes citadas exclusivamente a las comunidades aborígenes y a los grupos relacionados con ellas. De una u otra forma estos mitos van recreándose con el fin de adaptarse a las nuevas situaciones de vida y podemos comenzar a sospechar que, enmascarados en cuentos, leyendas y representaciones sociales van filtrándose y difundiéndose en la cultura popular.


CITAS
(1) Milenarismo es la creencia en una edad futura al mismo tiempo profana y sagrada, terrestre y celeste. En ella todos los entuertos serán corregidos, todas las injusticias reparadas y abolidas la enfermedad y la muerte. De ahí su complejo entramado religioso y socio-político. Dentro del milenarismo hay vertientes mesiánicas que ponen el acento en la aparición de un héroe o mesías que tendrá por misión instaurar en el mundo una sociedad perfecta.
(2) Las versiones pertenecen a Buenaventura Terán.
(3) Dr. Daniel Corach, Profesor de la Cátedra de Genética y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica
.

 

BIBLIOGRAFÍA
· Censabella, Marisa, Las lenguas indígenas en la Argentina, Eudeba, Buenos Aires, 2000
· Terán, Buenaventura (compilador), Lo que cuentan los tobas, Ediciones del Sol, Buenos Aires,1994
· Martínez Sarasola, Nuestros paisanos los indios, Emecé editores, Buenos Aires, 1992
· Chase-Sardi, M., Siffredi, A., Cordeu, E. (compiladores) El gateo de los nuestros, Ediciones del Sol, Buenos Aires, 1992
· Carrera, N. Iñigo., La colonización del Chaco, CEAL, Buenos Aires, 1983
· Sagastizábal, María de los Angeles, et al., Diversidad cultural y fracaso escolar, Ediciones IRICE, Rosario, 2000
· Rutledge, Ian, Cambio agrario e integración. El desarrollo del capitalismo en Jujuy: 1550-1960, CICSO, UBA, Buenos Aires, 1987
· Messineo, C., Dell'Arciprete, A., Lo'onatacpi na qom Derquil'ecpi- Materiales de Lengua y cultura toba, Comunidad Toba de Derqui, Buenos Aires, 2005
· de Pino, Liliana, Dalostto, F, Las escuelas bilingües toba y mocoví, Ediciones AMSAFE, Rosario, 1996
· Novaro, G., Bordegaray, Dora, Aborígenes americanos: propuesta de trabajo para docentes (Documento interno), Proyecto Mejoramiento de la Calidad de la Educación d los Pueblos Aborígenes, Ministerio de Educación, 2001
· Eliade, Mircea, Lo sagrado y lo profano, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1998
· Corach, Daniel, El 56% de los argentinos tiene antepasados indígenas, Diario Clarín, Buenos Aires, 16 de enero de 2005

 

volver a 2do. Congreso