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HISTORIA, ¿historias?
El centenario de la creación de la I.P.A. (Internacional Psychoanalytical Association) 1910-2010 lleva a algunas reflexiones sobre cómo la subjetividad humana recrea la historia de una manera particular, aún con archivos escritos a la vista.
Esos mismos archivos revelan que en la I.P.A. destinada al comienzo a mantener la pureza de la estructura básica de la visión freudiana del psicoanálisis: inconsciente, sexualidad infantil, teoría de los sueños, igual surgieron disidencias en seguida.
Con el fin de resguardar esa pureza se creó el Comité Secreto de los siete anillos (integrado por Karl Abraham, Sandor Ferenczi, Otto Rank, Ernest Jones, Max Extingo y Hans Sachs)
La primera disidencia notoria fue la de Jung, que Freud al comienzo quiso tolerar para evitar que la primera generación de psicoanalistas, casi todos judíos de Europa central, conformaran el psicoanálisis como ciencia judía. Igual Jung se aparato de la I.P.A.
Después llegaron las disidencias de Adler, Rank, el freudo-marxismo de Reich, etc.
Merece destacarse que junto con esas disidencias que se concretaron con la salida de la I.P.A. de sus protagonistas, fueron apareciendo nuevas tendencias con sus correspondientes conflictos: Melanie Klein y sus controversias con Anna Freud, y después de la Segunda Guerra Mundial Lacan en Francia.
Si algo vital puede rescatarse en una institución es cuando no queda atrapada en un discurso único y se aceptan las discusiones ideológicas, sin recurrir a la muletilla, lo que es psicoanálisis y lo que no es psicoanálisis.
El mejor ejemplo se ha dado con el movimiento lacaniano que, desde ser considerado al comienzo como un cuerpo extraño al psicoanálisis, se ha transformado en un movimiento ideológico tanto adentro como afuera de la I.P.A.
Volviendo a cómo la historia se vive como historias, una buena muestra es como la historia de la I.P.A se ve desde una perspectiva personal. En la reseña de Robert Wallerstein sobre la historia de la I.P.A. publicada en el Diccionario Internacional de Psicoanálisis de Alain de Mijolla, gran parte de su historia está centrada sobre la polémica ocurrida durante 30 años alrededor del análisis profano defendido por los psicoanalistas europeos y el rechazo norteamericano al ejercicio del psicoanálisis por los no médicos.
Como se ve no existe la Historia, sino historias.
Lo que podemos desear es que en los próximos 100 años la I.P.A. siga teniendo historias vitales.
Enrique Foks
La ofensiva contra el Psicoanálisis
Cuando nos limitamos a creer que el avance contra el psicoanálisis proviene de las neurociencias y sus derivados terapéuticos: medicación psicotrópica, terapias cognitivas, nos restringimos a algunos aspectos más llamativos. En primer lugar porque las neurociencias llegan a una roca infranqueable por el momento: la subjetividad, y en segundo lugar y quizás el más relevante, porque esa ofensiva responde a un movimiento defensivo y global de la sociedad actual que teme desbordes por la orientación tendiente a reducir el hombre al "homo economicus", dependiente de las leyes del mercado. Y ya vemos actualmente con la crisis financiera global, como los aprendices de brujo fallan.
Si observamos lo que pasa en los países desarrollados y que posteriormente posiblemente lleguen a los países periféricos como los latinoamericanos, observamos un recrudecimiento del terror a no poder controlar los cuestionamientos que plantean los individuos de una sociedad cada vez más desquiciada.
Vemos como en Francia el gobierno intenta establecer una ley caricatural que permite evaluar la potencialidad delincuente de los chicos de tres años, la internación de por vida de los psicóticos considerados peligrosos, la castración química de los violadores, etc. Lo mismo en Inglaterra y en Alemania donde se procura una reglamentación estricta de cuales deben ser las normas aplicadas en toda psicoterapia.
Insistimos, no se trata solamente de una ofensiva contra el psicoanálisis, es un movimiento que trata de reprimir en la educación, en la justicia, en la salud mental y en la cultura, todo intento de dar a la palabra la posibilidad de salvaguardar la subjetividad.
El DSMIV nos da una muestra de cómo se clasifican y evalúan las personas, no cómo escucharlas. Cómo se intenta dar una respuesta simple, unilateral a la temática tan compleja y polifacética de la subjetividad.
Tratemos de salvar la dignidad de nuestra labor artesanal y enorgullecernos de una visión más rica, abrevada en todas las manifestaciones de la cultura.
Recordando el libro Fahrenheit 451 de Bradbury, ni quemando todos los libros, se puede impedir la fuerza de la memoria y el conocimiento que queda en nuestra interioridad.
Enrique Foks
El Psicoanálisis ayer y hoy
A veces
uno se pregunta cómo ven los psicoanalistas al psicoanálisis
hoy en relación al que conocimos hace 50 o más años
y cómo lo ve la sociedad.
Con respecto a la primera pregunta quizás sea difícil
generalizar. Todos conocemos algunas corrientes teóricas que
siguen funcionando con una visión ortodoxa imperturbable, como
si los psicoanalistas mismos o sus pacientes no hubiesen cambiado en
las últimas décadas.
Otros con unas técnicas más parecidas a las de Ferenczi,
generan encuadres más plásticos. Yendo a modalidades no
psicoanalíticas, vemos los que se pliegan a terapias cognitivas
o de apoyo sin reconocer que tienen su punto de partida en los descubrimientos
freudianos del inconsciente, de la sexualidad infantil, pero manejados
con otros instrumentos.
¿Y cómo lo ve la sociedad? También existen diversas
tendencias. Diría que en general con una mirada de tolerancia
escéptica. Aunque algunos sectores de sociedades como la argentina
siguen creyendo en el psicoanálisis. A veces como una creencia
que reemplaza a otras utopías perdidas como la religiosa o política.
Pues la creencia es también un integrante de la subjetividad
que subyace al mito. Freud mismo, hombre de las Luces y positivista,
pensaba que la metapsicología que estaba creando era una mitología.
Lo que permanece como basamento humano es la subjetividad. Porque la
subjetividad existe y goza de buena salud, pero no es la misma subjetividad
que exploró Freud hace más de 100 años.
Los avances científicos y tecnológicos, queramos o no,
modifican nuestra subjetividad, desde las técnicas de clonación
y de fecundación asistida hasta los medios de comunicación
como Internet.
Aquí vemos cómo se borra la espera y se instaura la inmediatez.
Ya no se recibe una carta después de un viaje en barco de 20
días. La espera ansiosa de una buena o mala noticia se transforma
en un impacto inmediato. Es la subjetividad del corto plazo o consciente.
La subjetividad del largo plazo sigue enraizada en el inconsciente donde
permanecen acechando y atormentándonos la muerte, el sexo y la
agresividad.
De todo esto trabajaremos en el 2007.
Gilda
Sabsay Foks
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Presidente
Honorario
Mauricio Abadi
Comité
de Honor
Horacio Etchegoyen
Otto Kernberg
Alain de Mijolla
Daniel Widlöcher
Presidenta
Gilda Sabsay Foks
Vice-presidente
Benjamín Resnicoff
Secretaria
Silvia Dvoskin Zadoff
Secretario
Científico
Enrique Foks Vocales
Ana Kaplan
Blanca Montevechio
Manfredo Teicher |
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