A veces
uno se pregunta cómo ven los psicoanalistas al psicoanálisis
hoy en relación al que conocimos hace 50 o más años
y cómo lo ve la sociedad.
Con respecto a la primera pregunta quizás sea difícil
generalizar. Todos conocemos algunas corrientes teóricas que
siguen funcionando con una visión ortodoxa imperturbable, como
si los psicoanalistas mismos o sus pacientes no hubiesen cambiado en
las últimas décadas.
Otros con unas técnicas más parecidas a las de Ferenczi,
generan encuadres más plásticos. Yendo a modalidades no
psicoanalíticas, vemos los que se pliegan a terapias cognitivas
o de apoyo sin reconocer que tienen su punto de partida en los descubrimientos
freudianos del inconsciente, de la sexualidad infantil, pero manejados
con otros instrumentos.
¿Y cómo lo ve la sociedad? También existen diversas
tendencias. Diría que en general con una mirada de tolerancia
escéptica. Aunque algunos sectores de sociedades como la argentina
siguen creyendo en el psicoanálisis. A veces como una creencia
que reemplaza a otras utopías perdidas como la religiosa o política.
Pues la creencia es también un integrante de la subjetividad
que subyace al mito. Freud mismo, hombre de las Luces y positivista,
pensaba que la metapsicología que estaba creando era una mitología.
Lo que permanece como basamento humano es la subjetividad. Porque la
subjetividad existe y goza de buena salud, pero no es la misma subjetividad
que exploró Freud hace más de 100 años.
Los avances científicos y tecnológicos, queramos o no,
modifican nuestra subjetividad, desde las técnicas de clonación
y de fecundación asistida hasta los medios de comunicación
como Internet.
Aquí vemos cómo se borra la espera y se instaura la inmediatez.
Ya no se recibe una carta después de un viaje en barco de 20
días. La espera ansiosa de una buena o mala noticia se transforma
en un impacto inmediato. Es la subjetividad del corto plazo o consciente.
La subjetividad del largo plazo sigue enraizada en el inconsciente donde
permanecen acechando y atormentándonos la muerte, el sexo y la
agresividad.
De todo esto trabajaremos en el 2007.
Gilda
Sabsay Foks