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Entrevista
a José
Gutiérrez
por Gilda
Sabsay Foks
Gilda
Sabsay Foks:
¿Cómo
ve cómo psicoanalista y hombre comprometido con su siglo la crueldad,
violencia y agresión actual?
José
Gutiérrez: Como psicoanalista nos resistimos a considerar
cualquier extremo humano como proveniente de la naturaleza humana. Si
la "condición humana" varía es producto
siempre de diversos factores. Cuando en la clínica nos enfrentamos
a la crueldad, violencia o la agresión extremamos la pesquisa para
descubrir siempre cómo tras de ellas se encuentran otros factores
que la simple reacción humana. Mi experiencia clínica no
me ha enfrentado a situaciones tan extremas como para vivir de cerca estas
circunstancias. Pero leyendo a Schreber y Freud, por ejemplo,
puede uno ver en la crueldad un producto de circunstancias familiares
y sociales, y quizás se pueda aplicar esta reflexión a los
propios autores de la violencia social y política. Lo malo de todo
esto es que una cosa es comprender y otra quedar en la posición
de víctima.
G.S.F.:
¿Cómo repercute en su práctica clínica la
violencia actual en Colombia?
J.G.:
Mucho. A quien va a analizarse no le gusta situarse en un panorama de
posible víctima. Lo ideal sería que la propia percepción
de la crueldad, la violencia y la agresión abrieran el horizonte
para la comprensión de la violencia social. Pero no siempre la
vida se nos presenta tan generosa.
G.S.F.:
¿Cómo ve la situación actual del psicoanálisis?
J.G.:
Como idea el psicoanálisis debería cuidarse de ser víctima
de su propio invento. Desde el comienzo no lo hizo, quizás por
causa del nazismo. Freud favoreció la burocratización de
las instituciones psicoanalíticas. Corrió entonces la misma
suerte de todas las ideas y cayó en el burocratismo. La renovación
y una perspectiva mejor vendrán de afuera, de la filosofía,
la antropología, la novelística, la ciencia política.
G.S.F.:
En su libro "Psicoanálisis de la Sociedad Contemporánea"
Fromm estudió la sociedad de la década del 60. ¿Cómo
vería la sociedad actual, según Ud.?
J.G.:
No sería muy optimista, pero cuando escribió "Psicoanálisis
de la Sociedad Contemporánea" ya estaba viejo. Vendrán
analistas más jóvenes en el futuro.
G.S.F.:
En Francia se da hoy toda una polémica acerca de un proyecto
de ley reglamentando el psicoanálisis y la psicoterapia. ¿Cómo
considera la intervención del Estado en ese campo?
J.G.:
Como nefasta. La ciencia psicoanalítica no admite regulaciones.
Pero también hay que estudiar la experiencia de colegas que debieron
admitir regulaciones diversas para desarrollar una práctica que
tiende a la desregulación de las personas.
G.S.F.:
Según Ud. ¿cómo debería ser la formación
psicoanalítica hoy en día?
J.G.:
Desde la admisión misma de los estudiantes debe tenerse en cuenta
la posibilidad de innovación. Daré un ejemplo concreto.
Cuando brevemente formé parte de la comisión didáctica
de un grupo analítico en México, recibí una solicitud
de un antiguo hombre de negocios, que llegó a una bancarrota. A
raíz de ella estudió medicina y psiquiatría. A mí
me pareció un candidato ideal para la formación psicoanalítica,
pero a los otros miembros de la comisión no les entusiasmó
y él no pudo esperar a los resultados de una reconsideración.
Ejerció entonces en provincia, en Tijuana, una gran práctica
psiquiátrica hasta su muerte.
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