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"El psicoanálisis: dos campos de acción"
Discusión del trabajo de Daniel Malpartida   
                                         

Manfredo Teicher

“”Se trata de psicoanálisis aplicado, y  su idea  acarrea  una buena dosis de unilateralidad. Muchas veces se trato de hacer encajar  las teorías y conocimientos psicoanalíticos a las artes como si fuera una traducción literal.
Puede decirse que el psicoanálisis se ha ocupado de tres áreas principales de investigación, referida a las artes y la cultura en general.

  • Interés por la biografía del autor. Considerando la obra como una expresión de la persona del creativo.
  • Otra forma reconocida por el psicoanálisis aplicado  es la realización de un análisis de la obra con independencia de su autor.
  • La tercera línea  reconocida, se refiere al saber psicoanalítico sobre la creatividad, que Freud aborda en su articulo El Poeta y Los Sueños Diurnos. (1907-1908)

 Pero la mayor parte de  sus trabajos, refiriéndose al psicoanálisis aplicado están siendo actualizados vía los desarrollos de la teoría y de las técnicas psicoanalíticas, como por ejemplo; los psicoanalistas narrativistas, el psicoanálisis vincular, el psicoanálisis relacional  y la Psicoterapia Psicoanalítica a través del Arte.””

        Me permito agregar: el enfoque sistémico, el psicodrama, el ensueño dirigido, el enfoque cognitivo, el conductismo  y, en “escuelas” cercanas: después de Freud, Melanie Klein, Winnicot, Bion, Kohut, Ferenczi, la escuela del Yo, Adler, Jung, etc, etc, etc. Y también me permito agregar mi propio enfoque con la Teoría del Narcisismo Vincular, si intentamos conocer y entender a través del psicoanálisis, el porqué de nuestra necesidad y de nuestra dificultad para convivir con nuestros semejantes.

El psicoanálisis, más arte que ciencia de la conducta, tiene dos campos de acción:

Uno es como teoría psicológica que intenta profundizar en comprender y explicar la conducta, nuestra naturaleza humana.
A partir de la 3ª herida narcisista que la ciencia a través de Freud, infligió al ser humano, que fue el descubrimiento del Inconsciente, intentamos responder a estas preguntas
¿Por qué tenemos un Inconsciente?
¿Cuál es su utilidad?
¿Por qué no lo conocemos?
Si la existencia del Inc provoca un conflicto intrapsíquico, ¿en qué consiste?
¿Cuáles son los polos de ese conflicto?

El otro campo es el de la terapéutica.
Estos días se cumplieron 100 años del nacimiento de uno de los grandes del Psicoanálisis
y de la Psiquiatría. Y el mes que viene se cumplen 30 del fallecimiento de Enrique Pichón-Riviere. Uno de los fundadores de la APA, fundó con Ana Quiroga una Escuela de Psicología Social.
En el año 1972, época en que aún regían las ilusiones de cambiar al hombre y a la sociedad, ingresé en la APA y pasé una noche a las puertas de esa escuela para poder inscribirme en ella. Había unos 400 para inscribirse en primer año.  
Al mismo tiempo fui admitido como concurrente en el Borda donde terminé de desidealizar (de perder el miedo) a las psicosis. Era la sala donde el Dr Jorge García Badaracco intentó implementar una comunidad terapéutica psicoanalítica, logrando con eso ser reemplazado por el Dr Jaime Cukier, al cual le sucedió lo que cuentan de los curas del 3er mundo: El Dr Jaime Cukier venía de la psiquiatría clásica pero fue seducido por el psicoanálisis a través del lic. Eduardo Mandelbaum.

Recuerdo que, al ser aceptado por ellos, recibí dos precisas indicaciones:
     1) si yo creía que la esquizofrenia se cura con dulce de leche, pues que le dé dulce de leche a los esquizofrénicos, pero que las historias clínicas había que tenerlas al día.
Y  2) los psicóticos son vegetales que “no se mueven”. Como todo novicio con su “furor curandis” seguramente querría demostrar que yo era capaz de moverlos. Cuanto antes me convenciese de que los vegetales no se mueven, sería mejor para todos.      
Sin embargo, empecinado, logré que algunos se muevan. Y bastante como para dar de alta a un internado con el diagnóstico de paranoia, que, después de estar internado por más de un año y tratado exclusivamente con psicofármacos, pude tomarlo como paciente y darlo de alta a los 4 meses.  
Creo que en la escuela de Pichón aprendí más psicoanálisis que en la APA.
No quiero dejar pasar la oportunidad de mencionar una anécdota del comienzo en el 3er año en la escuela de Pichón:
La coordinadora nos pregunta: ¿Qué vienen a buscar aquí, a la escuela?
Uno solo se atrevió a responder lo que el resto no pudo, pero estaba de acuerdo: “Vengo a buscar amigos”
Esa fue una de las tantas experiencias que me convencieron que el Narcisismo es vincular y que no existe una etapa anobjetal.
Allí hablábamos de la importancia fundamental de la comunicación analógica, que rara vez se menciona en la APA.
Me fue muy grato que Daniel Malpartida lo rescata al decir:
“Las imágenes son el oro puro de la psicoterapia psicoanalítica a través del arte, son meta comunicación: proceso primario en tanto la palabra  emerge del proceso secundario hacia la explicitacion mediante  la palabra. El arte es analógico, el lenguaje, digital”.

Y señalo que en “Lo inconsciente”, Freud escribe:
Cuando pensamos abstractamente, corremos el peligro de desatender las relaciones de las palabras con las presentaciones de cosa inconscientes, y no puede negarse que nuestro filosofar alcanza entonces una indeseada analogía de expresión y de contenido con la labor mental de los esquizofrénicos.” (1915)

Lo que Daniel Malpartida nos presenta, es un valioso instrumento que debemos agregar a nuestro arsenal terapéutico. Como él insiste, en muchos casos la palabra no es suficiente.
Cuando la comunicación con la palabra se estanca. También concuerdo con Daniel Malpartida en que todos tenemos un potencial creativo, pero hay que desarrollarlo. El resultado puede ser magnífico.

Para Pichón la meta terapéutica es una adaptación activa a la realidad. Creo que esa es o debería ser la meta terapéutica de toda psicoterapia. No creo que haya un solo camino para alcanzar esa meta. El encuadre y la función continente debe construirse de acuerdo al paciente, independiente de la escuela en la que se formó el terapeuta. Y esa construcción es un arte mucho más que ciencia.

He intentado encontrar una definición aceptable para el concepto Arte y he desistido.
Pero, como muchas veces me surge tildar de obra de arte en forma intuitiva a tal o cual elemento, traté de investigar en mí cuándo esto sucede. 
Creo que en ese terreno es la música, mal llamada clásica, la que me produce las emociones más placenteras. Y pude hacer algunas interesantes observaciones.
El avance tecnológico tiene su participación.
Una de esas maravillas es un equipo de minicomponentes donde puedo colocar 7 discos CD de más o menos una hora de duración y escucharlos sin interrupción.
Recuerdo aún los discos de pasta que duraban unos 3 minutos y fue un gran avance  el famoso cambiador Winco.
Pero esa maravilla tecnológica me trae a veces algún problema.
Habría que cambiar los discos a menudo, por lo menos los dos o tres primeros, si no quiero que un quinteto de Dvorak o una sinfonía de Bruckner me comiencen a fastidiar.
Salvo ese detalle, si después de un tiempo prudente vuelvo a escuchar alguno de mis ídolos he llegado a la conclusión que esa obra de arte funciona en mí como un antidepresivo. 
Al pensar, razonando, siento un profundo respeto y admiración a muchas películas y obras de teatro, feliz de poder vivir en una ciudad como Buenos Aires, cuya oferta en ese sentido es magnífica. En ese caso, la función de antidepresivo puede llegar a ser aún más fuerte.
Mientras las esculturas, por ejemplo, el Moisés o el David, me hacen sentirme muy insignificante, las pinturas de los maestros me producen admiración, por su técnica, y todos, bastante envidia por la fama que adquirieron.
Estoy convencido que todos quisiéramos ser ricos y famosos. Pocos lo logran.
La literatura también pertenece al campo del arte.
Y, ¿si pensamos en el arte de vivir?
¿Y la ciencia, cuándo es, como el psicoanálisis, más arte que ciencia?  

¿Qué me pasa con la pintura?
Es uno de mis hobbies, limitado sin saber porqué al dibujo desde hace unos años.
Tuve la suerte de haber encontrado de entrada como maestro a Noe Nojechovicz , un discípulo de Batlle Planas que me enseñó la técnica de lo que llaman el automatismo psíquico, muy cercano al psicoanálisis.
Nunca sé qué es lo que saldrá. Generalmente me asombra y me agrada el resultado pero no puedo ni quiero interpretar de qué trata. Tengo una especie de manifiesto personal sobre el Surrealismo y el Psicoanálisis, que dice:

El destino humano nos impone un constante conflicto del cual pocas veces somos conscientes. Es privilegio del psicoanálisis haberlo descubierto aunque tardaremos mucho aún en dilucidar los polos de tal conflicto. Problema que Freud no terminó de resolver, dejándonos una inquietante, dramática y apasionante herencia a descifrar.
¿Por qué y para qué tenemos un Inconsciente?
¿Por qué no lo conocemos?
                                                       Quizás ni queremos conocerlo.
Sumamente eficaz en sus producciones, suele ocultarse v disfrazarse en las producciones oníricas para comunicarse con el dueño de casa.
Surgiendo del campo de la magia le otorgamos el rótulo de irracional, de locura, fascinados con su misterio.
Lo que llamamos arte pretende lograr tal comunicación con los otros semejantes, con la ilusión de producir la misma fascinación a través de un trabajo, si éste logra por un instante ocupar un espacio en el campo visual del casual espectador.
Tanto el Surrealismo como el Psicoanálisis incursionan en sus dominios.
Mientras el Surrealismo pretende plasmar la magia de las producciones oníricas, el Psicoanálisis se propone  explicarlas.

    ¿Quién eres? ¿Quién soy?
    ¿Cuál es tu deseo? ¿Cuál el mío?

Deja que tus sentidos abracen los míos.
Recuerda que Yo soy alguien gracias a Ti.
Intentemos ir más allá de la locura.                  

                                                      Quizás logremos cambiar el disfraz.