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"Psicoanálisis, arte y creatividad"                                            

Luis Minuchín

Dijo estos días el Inglés, Damián Hirst, el enfant terrible del arte contemporáneo: “El arte es como una medicina: puede curar. Sin embargo, siempre me sorprendió cuanta gente cree en la medicina y mira con desconfianza el arte”
 Una de las tantas problemáticas e intereses en común que encontramos tanto en el Psicoanálisis como  en el arte es aquello inefable que  llamamos “creación”, cuya definición conceptual resulta en ocasiones difícil y no siempre de bordes claros.
Tomando solo una de las acepciones de la Real Academia de la palabra  Crear, esta dice: “producir algo de la nada”. Resalto “producir y nada”.
Entonces nos preguntamos de que manera o de que forma se produce y cuál es ese origen definido como “la nada”
La “nada” parecería ser algo esencial, el vacío, como si no existiese algún punto de partida previo.
 Entiendo, contrariamente y pensando en el desarrollo humano, que lo previo o aquel punto de partida debería ser alguna situación psíquica – emocional primitiva- que como elaboración o desarrollo, sufrió un proceso de transformación que se concretó finalmente en aquella forma en la que  se expresó y que el observador externo llama “creación”.
Freud mostró en su artículo “El creador literario y el fantaseo” de que manera la obra de un artista es producto de su fantasía y tiene sus raíces, al igual que el juego de los niños y los sueños, en la vida de la fantasía Inc.

Considero entonces que esa transformación emocional experiencial primaria, patrimonio de la especie humana, está constituido por el proceso de simbolización, o sea la creación de símbolos que den lugar a una realización. De allí que el hecho creativo adquirirá cualidades diversas como forma de expresión en los diferentes individuos.
Entonces estas creaciones simbólicas que serán diferentes, se podrán ubicar en diversos lugares de la tabla de Bion, ya que no es lo mismo la producción de un sueño, un síntoma, un pensamiento, una obra artística o una ecuación matemática.

A fines de desarrollar el tema sobre la formación de símbolos tomo el artículo de M. Klein, “La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo de yo”.
Allí ella plantea que la base del desarrollo del individuo tiene que ver con el manejo de la angustia en el yo, ya sea tanto de aquella derivada de la libido, como del propio sadismo.
M. Klein toma las ideas de  Ferenczi, para quién la identificación será precursora del simbolismo, surgiendo en las tentativas del niño de encontrar en todos los objetos del exterior, sus propios órganos y las funciones de estos. Dice entonces que a través del proceso de identificación se llegará a la formación de símbolos, como una forma de elaborar la angustia.
Según Jones, el principio del placer hace posible esta ecuación entre dos cosas diferentes, solo por una semejanza de placer o interés.
Si bien para Freud la simbolización es filogenética, universal y por lo tanto fija, para Ferenczi, es ontogenética, o sea una creación del sujeto por identificación, pero siendo esta muy acotada y limitada a unas pocas ideas o conceptos, como antes señalé.
Mientras que para M. Klein es una creación yoica, y como resultado de una elaboración de la angustia, resultando entonces como un pensamiento mas elevado y siendo por otra parte móvil e individual, ya que es creado por cada individuo, acorde a sus fantasías. De esa manera al transformar la angustia formando símbolos, va construyendo el mundo externo,  a la par que crece el yo del individuo.
Encontramos aquí la noción de la angustia como motor del desarrollo: de la creación  de símbolos y por lo tanto del desarrollo Yoico.
Según como atraviese el sujeto esta etapa, será su desarrollo y su crecimiento mental. Dice la autora: “el desarrollo del yo y la relación con la realidad dependerán del grado de la capacidad del yo en una etapa muy  temprana, para tolerar la presión de las primeras situaciones de angustia Y agrega: “una cantidad suficiente de angustia es la base necesaria para la abundante formación de símbolos y fantasías, para ello es necesario que el yo tenga una adecuada capacidad para tolerarla.”

A partir de aquí enunciaré a modo de disparadores una serie de interrogantes, no con la finalidad de encontrar respuestas, sino a fines de estimular entre nosotros  la reflexión y el  tránsito de ideas.
Entonces,  que pasos deben darse para crear algo ¿
Cuales creen que son las emociones que están en juego en ese acto ¿o a la inversa: podría existir creación sin dichas emociones ¿
En cierta ocasión, un artista plástico me comentó: “los artista pintamos para no enloquecer”.
Roger Fry, en 1924, en su obra “El artista y el Psicoanálisis”, dijo de Cézanne que su meta “no era pintar cuadros atractivos, sino alcanzar su salvación”.
Asimismo escribió Hanna Segal,  “la necesidad del artista es recrear lo que siente en lo profundo de su mundo interno”.
Yendo al campo de la literatura escribió  Marcel Proust, en “La búsqueda del tiempo perdido”: “Era preciso..... hacer salir de la penumbra lo que había sentido, reconvertirlo en un equivalente espiritual. Ahora bien, ese medio que me parecía el único, ¿qué otra cosa podía ser, sino crear una obra de arte”.
De qué forma lo propone? Considero que solo a través de una expresión simbólica: la escritura en este caso
Entonces aquí retomo dada su importancia, toda la problemática del símbolo, ya sea este expresado en la creación mental o en el arte.
Por ejemplo, podríamos tomar una obra de un autor surrealista,  Magritte. Que nos quiere decir él en su obra.  “Esto no es una pipa”?
Que no debemos confundir el símbolo con lo simbolizado. La cosa con lo representado ¿Entonces sabemos que el símbolo no es una copia del objeto, es algo creado de nuevo. De allí que nos preguntamos: que vemos cuando vemos ese cuadro ¿Una pipa, un pene, una pintura, una transformación de qué y como ¿
Dice Donald Meltzer  que existen símbolos verdaderos y falsos.
Podríamos entonces decir que existen obras verdaderas y falsas, tal como ocurre con los símbolos?  me refiero en especial a aquellas creaciones que no contienen simbolización y solo son repeticiones.

Me pregunto entonces ¿Que correlaciones podemos establecer entre la creación mental y la artística ¿
Que relación existiría entre un síntoma y una obra, en tanto ambas son creaciones simbólicas de un individuo.
El artista, como el sujeto neurótico, crea en su obra o en su síntoma;  o solo recrea algo ¿
Si tomamos el sueño, la obra artística y el síntoma como comunicación. Que semejanzas y diferencias podemos encontrar entre estas. Que comunican,  cuando lo hacen, y  cuando no lo hacen?

Considero que una obra es el producto de una transferencia ¿Entendida la transferencia como la externalización en un nuevo objeto, de una relación establecida con un objeto interno, inconsciente, introyectado de la historia del sujeto.
Uds. considerarían que esos fenómenos son creaciones o meras repeticiones. ¿.Como los diferenciaríamos ¿

Bion plantea el desarrollo mental, como un complejo proceso en que la mente se construye a si misma, mediante la elaboración de vivencias, de las experiencias emocionales. El centro de todo significado es la experiencia emocional, donde  la mente se desarrolla alimentada por la verdad. Cuál o como es la verdad, en una obra de arte.
Se busca allí la verdad o es independiente de ella ¿
Khaos en griego significa abismo, espacio vacío, antes de la creación del mundo. Sería el equivalente a la angustia automática que describe Freud ¿

El artista en contacto con lo caótico, como emoción, logra representarlo, habla del caos pero no cae en el, logra representarlo a diferencia del neurótico que cae en la formación de sus síntomas. El artista mira las dos caras, la del caos y la del mundo y los articula en su obra.
Allí, en ese hueco de vacío estará la creación o la belleza ¿  Aquello caótico, no organizado deberá ser atravesado en el hecho creativo, dándole coherencia o nuevo significado, a la vez que  ese mismo caos atraviese  al sujeto, sea este un artista o no lo sea.
Entonces el contacto con la creación o lo bello, será siempre conflictivo o doloroso. Sugiere, induce, pero oculta tras un velo de desconocimiento e incertidumbre, tal como lo plantea la tragedia griega. Probablemente ningún mortal atravesará esa barrera sin dolor o sufrimiento; si lo hace será a costa de alguna amputación de su ser, como aconteció con Edipo o como nos puede suceder ahora a nosotros en esta charla.  
De allí que podamos preguntarnos: existiría la captación de la verdad, de la creación y agregaría también de la belleza,  sin conflicto o sufrimiento ¿

Plantea Donald Meltzer, en su noción de Conflicto estético.
Lo describe en un bebé. Es la situación conflictiva del bebé ante el pecho materno, representante exterior de todo lo bello o hermoso y de esa interioridad desconocida, enigmática e imposible de aprehender, solo conjeturable. Podrá ser vivible así, siempre que se tolere esa incertidumbre del desconocimiento. 
El amor a la verdad y la belleza, la encontramos reflejada en la célebre frase del poeta John    Keats: “la verdad es belleza y la belleza verdad”.
Se ligaría la belleza  a aquello inconmensurable e inaccesible del objeto estético y de la propia emoción ¿
Que es aquello que llamamos placer estético  o experiencia estética ¿Se ligaría a la noción de verdad ¿a la noción de emoción compartida ¿

Según Meltzer hay en la creación fases de ataque y fases de reparación, o sea que el artista, al igual que el sujeto, agrego yo, encuentra  que sus objetos están alternativamente en un estado relativo de fragmentación o de integración, dependiendo de los componentes infantiles de su yo, en relación a los objetos internos.

Marcel Proust dijo  “uno solo puede crear aquello a lo que ha renunciado”.
Se relaciona entonces la creación con el proceso de duelo y simbolización en términos Psicoanalíticos ¿
Finalmente me pregunto y se lo hago a Uds.: que relación establecen entre agresión- libido y creación ¿.Una inhibición de la agresión, frena el impulso creativo y deja la hoja o la tela en blanco, o deja de formar símbolos, como le aconteció a Dick, el pacientito de M. Klein ¿

Entonces creo que el soñar, el juego y el arte son modos de expresión y elaboración de fantasmas inconscientes  y están sujetos a perturbaciones similares.
Todos los niños y todos los adultos juegan, pero pocos son o serán artistas.
El artista necesita una capacidad muy especial para enfrentar y encontrar expresión a los conflictos más profundos, para traducir ese sueño en realidad. También para alcanzar una reparación duradera tanto en la realidad como en la fantasía.