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Calígula - Albert Camus 

Recopiló y comentó: Asbed Aryan

Albert Camus dice en su prólogo a la edición de Nueva York: “Calígula es la obra de un actor y de un director de teatro. A pesar del recibimiento favorable, a menudo me sorprendió que la crítica francesa la considerara una pieza filosófica. Por su argumento es una tragedia de la inteligencia. Es un drama intelectual. Personalmente, pienso que soy conciente de las limitaciones de mi obra. Y busco en vano filosofía en estos cuatro actos”. El trabajo en sí es multifacético: tiene consideraciones filosóficas, morales, éticas, psicoanalíticas… sobre la crueldad, sobre lo lógico y el absurdo, el ejercicio arbitrario del poder, la libertad, lo humano y lo no humano, la importancia del dinero. Escrito en 1938 y reescrita y estrenada en 1945, fueron inconfundibles de un principio las influencias y las inferencias de la obra. La historia de este drama de personaje se trata del joven emperador Calígula, de 26 años, hasta entonces relativamente aceptable, ha experimentado, a partir de la muerte de su hermana y amante Drusila, un giro en su manera de comprender la naturaleza del mundo: de pronto ha advertido que más allá de la construcción de los hombres, los dioses no existen, no hay plan, ni justicia, ni valores. Utilizando las herramientas de su filosofía del absurdo, Camus lo resume así en ese prólogo (de 1961): “Calígula ha descubierto que el mundo no es satisfactorio. Desde entonces, obsesionado con lo imposible y envenenado por el desprecio y el horror, trata a través del asesinato y la perversión sistemática de todos los valores, de ejercer la libertad (…)”. Ya veremos en qué consiste esta libertad.¿Por qué Camus hace del personaje-Calígula un ejemplo de ética absurda y simultáneamente un contramodelo negativo?: Podría haber escrito una novela o un ensayo… la obra-Calígulano es una mera ilustración de principios filosóficos que ya están en El mito de Sísifo, sino una ampliación del pensamiento de Camus acerca de lo absurdo de la existencia humana, transformado y develado en metáfora teatral. La presentación en formato de teatro es para revertir el discurso literario del drama de tesis, que ha sido un teatro de re-presentación de saberes previos, un teatro tautológico al que vamos a buscar y ratificar lo que ya sabemos con anticipación. En cambio Camus opina que el teatro debe tener una dimensión de conocimiento específica. No se trata de dirigir la creación como mero instrumento de ilustración de lo ya conocido, sino de darle libertad de descubrimiento, de hallazgo. Como elaboración del absurdo, la obra trabaja para ayudarnos a entender una idea filosófica difícil y un gran número de fenómenos tanto variados como difíciles de aprehender….  
En la versión que acabamos de ver hoy, tenemos la variante de haber presenciado un material al estilo psicoanalítico donde la historia, el argumento, el desarrollo sintáctico del texto al ser una versión fragmentaria del original escrito por Camus, produce el siempre interesante efecto de producir interrogantes acerca de la estructura de acontecimientos traumáticos, semejante a lo que pasa en las primeras entrevistas, cuando un paciente relata su historia, presentando baches y fisuras en su desarrollo y comprensión lineal. Après coup se entenderán muchas cosas o incluso se invertirán enfoques previos. Curiosamente, al igual que la versión que presenciamos recién, el personaje de Calígula ha pasado a la historia y para el saber popular, inclusive en los manuales de la escuela secundaria, como uno de los personajes crueles y sanguinarios, perversos sexuales, amorales, como una muestra del colmo de la arbitrariedad imperial, como quien dice “un degenerado, un canalla en esencia”. Pero no se ha destacado sus imposibilidades de tramitar cualquier resquebrajamiento de su estructura de personalidad que practicaba el incesto, que ha pretendido eludir el atravesamiento de la castración; egocéntrico, autoreferente y megalómano, profundamente narcisísta hace uso arbitrario de sus objetos sexuales. Aunque el objetivo de Camus es presentar su filosofía del absurdo de la condición humana y no la comprensión psicoanalítica de un personaje de estas características, desarrolla sin embargo magistralmente la mayoría de los temas que deben resignificarse a partir del transito del Complejo de castración. Los psicoanalistas pensamos que el ser humano enferma por sus dificultades en subjetivar la castración, y persistir en estar aferrado al goce, al placer absoluto e ilimitado, fuera del reconocimiento del sistema de diferencias, tanto entre el yo y el otro, como entre las generaciones y entre los sexos. Pero en el texto completo, el autor intenta presentar un Calígula más humano en el sentido de cuánto se desespera por lo absurdo de la existencia humana y rechaza que la condición del vivir sea lucha y desgarramiento. Que la existencia deba construirse a pesar de la ausencia total de esperanza, el rechazo continuo y la insatisfacción conciente”. “[La existencia] es oposición, desgarramiento y divorcio entre el espíritu que desea y el mundo que decepciona. En consecuencia el ser humano debe reconocerse en su límite y vivir sin apelación. Pero Calígula no acepta que vivir sea lucha, tensión, conflicto contra los imposibles de la vida y el mundo. Sino que con total irresponsabilidad sobre las consecuencias de sus actos pretende ponerse por encima de esos imposibles, como una forma de no atravesar la castración. Por esta razón resulta interesante que a esta obra teatral también se la considere como un drama de educación, en tanto un acontecimiento modifica profundamente la vida y la cosmovisión del protagonista. Para calibrar el contraste, en el entonces y ahora, Camus ubica en el inicio de la pieza un retrato de Calígula, en boca del personaje positivo por excelencia, el joven poeta Escipión. Dice Escipión:   “… Me decía que la vida no es fácil, pero que están la religión, el arte, el amor que inspiramos. Repetía a menudo que hacer sufrir es la única manera de equivocarse. Quería ser un hombre justo”. Pero es necesario que Escipión eluda el tema del incesto, que con Drusila en vida, pareciera ser más o menos aceptado como una de las arbitrariedades de un emperador, no demasiado llamativas o molestas a terceros, ni siquiera a Cesonia. Podemos conjeturar aquí una homeostasis psíquica ya patológica que se derrumba cuando esta vez es la muerte que le impide seguir con el incesto. La profunda decepción que provoca la muerte de Drusilla, marca el punto de inflexión de la vida de Calígula, porque un interrogante radical desautomatiza su rutina fácil e incestuosa del vivir cotidiano. Surge el “por qué” de la absurdidad de la existencia humana. Esta es la versión donde comienza lo que hemos visto hoy y la imagen similar a la que ha pasado a la historia. Podemos reconocer en esta experiencia educativa del protagonista, tres momentos correspondientes tres áreas de percepción y reflexión de lo absurdo: 1º, el sentimiento de lo absurdo, la desesperación y el “sabor a sangre en la boca” que provoca en su inmediatez la muerte de Drusila. Algo que ampliaré más adelante es el eje de las sensaciones corporales como el lugar del dolor auténtico, porque el cuerpo no engaña, como dirá la psicoanalista Piera Aulagnier.2º, el razonamiento absurdo: durante tres días Calígula se ausenta del palacio y de los hombres para elaborar la experiencia de la muerte de Drusila y reflexionar; Camus dirá: “lo que es absurdo es la confrontación de esa irracionalidad del mundo humano que implica la experiencia de muerte  con el deseo profundo de claridad cuya llamada resuena en lo más hondo de su alma”. Esta experiencia de lo absurdo también ha sido en su intimidad, sin testigos, sin intercambio con el otro. Es la soledad del humano.-y 3º, ese razonamiento absurdo le permitirá sustentar una ética absurda, un pensamiento absurdo transformado en praxis, que se irradiará en adelante en todas sus acciones. Es el desarrollo de toda la obra con los distintos ejes temáticos que van apareciendo hasta que al final de la obra otra vez es la muerte que define el final, poniéndole coto a todos los excesos de Calígula. De esta manera Camus ratifica una estructura heterodoxa que es recurrente en la narrativa y el teatro existencialistas: el personaje, a partir de una visión de mundo y una ética particulares, se recorta de la opinión del hombre común más extendida. Recapitulemos. Tras la muerte de su hermana y amante, Calígula se ha dado cuenta que no ha podido evitar lo inevitable: la muerte. Experimentando el absurdo de la existencia humana, dice  “los hombres mueren y no son felices” y se lanza sobre todos los que están a su alrededor,  orquestando todo al servicio de la no aceptación de la muerte. La no aceptación de la pérdida del objeto de amor lo larga al camino de querer encontrar lo imposible –la luna, la inmortalidad, o la dicha, considerando que ser feliz es imposible como humano.  Sólo haciendo posible lo imposible, sería feliz. El no sufrirá si no está afectado por la muerte de la mujer amada y vive en la verdad que es la inmortalidad. Algo así como “Ahora me doy cuenta que ni siquiera practicando el incesto con mi hermana pude lograr ser feliz, porque la muerte me la arrebató y no lo pude impedir. De modo que para ser libre ante la muerte debo conseguir cosas imposibles para los humanos, y seré dichoso e inmortal. Soy dios. O mejor, diosa (Venus) así también estoy más allá de los sexos humanos”. El desarrollo de la historia nos permite comprender cabalmente esa ética absurda y su determinación de las características del personaje: Calígula es el sujeto de la acción y su objeto de deseo es expresado, empezando por la búsqueda de lo imposible: “Quiero la luna”. A medida que el texto progresa, Calígula se define primero como un sujeto-hacedor, un generador de hechos cuya lógica no llegamos a comprender. Luego, poco a poco se convierte en un sujeto-ideólogo por la explicitación verbal de su pensamiento.  Así permite al espectador resignificar por après coup el sentido a los hechos sucedidos, a partir de las reflexiones que él mismo plantea y que plantean también otros personajes, especialmente Escipión, Quereas y Cesonia, ubicados a la vez en los roles de Ayudante y Oponente. Para citar un ejemplo: De un principio anuncia que se ocupará de todo: el Tesoro y las finanzas, la moral pública, la política exterior, el abastecimiento del ejército y las leyes agrarias. Pone todo en el mismo plano: la grandeza de Roma y las crisis de artritismo de Cesonia. Como sujeto-de la acción, seguidamente con un decreto ordena la obligatoriedad de los patricios de testar a favor del Estado y las ejecuciones arbitrarias de los herederos; après coup comprendemos que como sujeto-ideólogo se enfrentará una vez más con el tema de la muerte, pero esta vez lo arbitrario de la muerte lo controlará y lo administrará él, no sólo para no sufrir, sino además convirtiendo el desecho en oro, para sí. Calígula se da cuenta de los sinsentidos del mundo y quiere hacer que todo el mundo sea conciente de ello. La persistencia hasta el fin del razonamiento puro será el camino para vencer el dolor. El plan es hacer de todo lo que plazca en la vida, obviamente, que carezca de sentido para sentirse él el artífice de la absurdidad de la vida humana y no que lo sea la muerte. Él mata arbitrariamente y juega con decretos. Otro ejemplo de estos decretos que subrayan la absurdidad es un nuevo orden de méritos sobre la base del número de veces que un hombre visita el burdel del Emperador (que tenga como personal las esposas y amantes de los patricios).Pero como nadie lo para se pone cada vez más absurdo. Nosotros diríamos más loco, hasta desplegar la muerte en escena asesinando a Mereya de la forma más absurda burlándose de una vida humana y antes que lo maten a él, estrangula a Cesonia burlándose del amor.Sin embargo, los actos de Calígula no son de locura al azar, cada uno de sus pronunciamientos bizarros encierra una curiosa lógica. Sus ideas tienen lucidez, rebeldía, conciencia del límite de vivir sin apelación y nueva libertad de acción. Gracias a su desempeño como sujeto-ideólogo se produce el reconocimiento de las ideas, saberes y valores que lo impulsan a él desde el rol de Definidor de Destinos más allá de los dioses: a) con la lucidez: descubre con certeza de que los dioses no existen y que el mundo es absurdo, ominosamente indiferente al hombre. b) con su rebeldía: expresa su sentimiento de odio a los dioses ausentes que no dan garantías, odio al mundo ominoso. c) con la conciencia del límite y necesidad de vivir sin apelación: sufre la imposibilidad de vengarse de los dioses por su ausencia. d) recurriendo a una nueva libertad de acción: ejercita la posibilidad de vengarse en los hombres, convirtiéndose él en un dios-hombre, con dos objetivos: 1. hacerle pagar a alguien todo este dolor; 2. despertar a los hombres de su ignorancia –ellos aún no han experimentado lo absurdo- y ahora, a través de la transformación de Calígula en una prolongación de la ominosidad del mundo, descubrirán y sentirán en su propia carne su condición absurda y abandonarán sus ideas tradicionales de felicidad, amor, bien, amistad trascendencia, justicia, todos los valores humanos. Cuando se señala que es un terror para los romanos, él finge sorprenderse, e insiste en el hecho de que está haciendo un regalo al pueblo - permitiéndoles comprender el sinsentido de la vida. Después de todo, añade que desde el momento en que él ha sido emperador, no ha ido a la guerra, salvando miles de vidas.Hay otros momentos impactantes de la obra: cada vez que surge lo humano lo declara mentira, al verlo limitado ante la muerte. Dice no poder perdonar a Quereas porque siendo éste literato le “da importancia a los seres y a las cosas” y llorando dice odiar a todos los que dan importancia a este mundo, porque así pierden su libertad. Pero Cesonia le hace saber que en realidad llora porque ha tomado contacto con el dolor de la muerte de Drusila. Aquí Camus, con la genialidad que tienen los poetas, da su definición del dolor innegable. Pone en boca de Calígula el descubrimiento del dolor del cuerpo:

Oh Cesonia! Yo sabía que era posible estar desesperado, pero ignoraba el significado de esta palabra. Creía, como todo el mundo que era una enfermedad del alma. Pero no, el cuerpo es el que sufre. Me duele la piel, el pecho, los miembros. Tengo la cabeza vacía y el estómago revuelto. Y lo más atroz es este gusto en la boca. Ni de sangre, ni de muerte, ni de fiebre, sino todo a la vez. Basta que mueva la lengua para que todo se ponga negro y los seres me repugnen. ¡Qué duro, qué amargo es hacerse hombre!

….Evidentemente se refiere a hacerse humano.    

Este tipo de pasajes han llevado a algunos críticos a considerar que Camus ha querido presentar a un Calígula humano, con sufrimientos humanos. El sujeto de la acción se asimila a una variante del “sujeto que lucha por su verdad”. Pero lo cierto es que este sujeto hacedor e ideólogo se equivoca en su ejercicio de la libertad. Calígula es héroe y antihéroe absurdo, simultáneamente ejemplo y contramodelo de una ética del absurdo. Esto implica un giro importantísimo para el estudio del discurso literario. Retomemos el prólogo de Camus (1961) donde lo dejamos arriba: Camus decía: “ Desde la muerte de Drusila, obsesionado con lo imposible y envenenado por el desprecio y el horror, trata a través del asesinato y la perversión sistemática de todos los valores, ejercer la libertad (…) [una libertad] que finalmente descubrirá equivocada [incorrecta]. Desafía a la amistad y el amor, la solidaridad del hombre común, lo bueno y lo malo. Compromete a quienes lo rodean y les exige que sean lógicos, nivela todo lo que está a su alrededor por la fuerza de su desprecio y furia destructiva a las que lo conduce su pasión por la vida. Pero si en verdad su deseo es rebelarse contra el destino, su error reside en negar lo que lo une a la humanidad. Uno no puede destruir todo sin destruirse a sí mismo”. Quienes ponen en práctica la ética absurdista, sin constituirse en contramodelos, son sus ayudantes-oponentes: el poeta Escipión, por su grado de lucidez y rebeldía, por su sentido de responsabilidad y el valor que otorga a la vida y a construir una obra a pesar del absurdo; y la amante Cesonia, por su afirmación del amor a pesar de todo. El antimodelo absurdista es Quereas, porque atisba el absurdo y sin embargo lo niega con la voluntad de “ser feliz”.  Descubrimos entonces un componente negativo, errado en términos absurdistas, de la ética de Calígula: su despreocupación por la muerte que lo transforma en un suicida, y por sobre todo su irresponsabilidad que le impide medir las consecuencias de sus actos. Calígula confunde el “todo está permitido” con el “nada está prohibido”. Nos hace recordar el mandato,  la prescripción edípica y el tabú del incesto. Dice Camus, siempre en el mismo prólogo antes citado: “Esta es la razón por la que Calígula despuebla [vacía] el mundo que lo rodea y, fiel a su lógica, hace lo necesario para levantar en su contra a aquéllos que finalmente lo matarán. Calígula es la historia de un suicidio superior. Esta es la historia del más humano y el más trágico de los errores”. Camus terminará diciendo: “Infiel a la humanidad siendo fiel a sí mismo, Calígula acepta la muerte porque comprendió que nadie puede salvarse sólo y que uno no puede ser libre a costa de los otros”. Pero por supuesto, Calígula no es ningún héroe, representa los gobiernos de la época de Camus y el sufrimiento que sus arbitrariedades crean. Tomen en cuenta el momento de su publicación, como lo señaló Stephen Bronner (en 1999 en su “Camus: Retrato de un moralista”): “El mundo ha sido testigo de los dictadores de ambos extremos del espectro político y de defensa de argumentos para poner en práctica planes ideológicos fantásticos. Mussolini se jactó de la construcción de una ‘Nueva Roma”; Hilter garantizó un imperio de la “raza aria”; Stalin aseguró la necesidad de sus purgas en el logro de una utopía comunista”. Sin embargo, aunque Camus no quiere que nos renunciemos a nosotros mismos como hace Calígula, no a la absurda, pero tampoco los defensores del nazismo y aledaños expresaron el sinsentido de la vida. Entonces también Bronner (1999) dirá: “Si hemos de ser cautelosos contra la diseminación del totalitarismo, también podemos serlo sin necesidad de ser conscientes del carácter absurdo del mundo”.            

    

                  
Bibliografía:

Camus, Albert : Calígula y Prologo de Calígula a la edición de Nueva York, 1961
Dubatti, Jorge : “Calígula” de Albert Camus, ejemplo y contramodelo de una ética absurda” Dramateatro revista digital - número 14 /cuarto año - ENERO/MARZO 2005