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La Viena de Freud

Gilda Sabsay Foks y María Inés Rodríguez Aguilar

Gilda Sabsay Foks: El profesor Silvio Maresca tuvo que volar a un Congreso de Venezuela un día antes de lo acordado. Así que esta noche no podrá presentarnos lo que había preparado sobre la filosofía en la Viena de Freud.
         Voy a intentar hace una pequeña introducción antes de ceder la palabra a la profesora María Inés Rodríguez Aguilar, directora del Museo Roca, quien nos va a ubicar en ese momento histórico, luego Luis Minuchin se ocupará de la parte psicoanalítica y Herman Schevach del arte en esa época.
         En esa Viena amada y odiada por Freud hay un filósofo que tuvo mucha influencia sobre él en sus comienzos. Se trata de Franz Brentano (1838-1917). De orientación religiosa, este filósofo se alejó de la Iglesia católica posteriormente, por no aceptar la infalibilidad del papa Pìo IX. Brentano, sin apartarse de su fe religiosa, buscó otros caminos, temiendo que la visión positivista de la época pudiera hacer desaparecer la filosofía. Trabajó y escribió sobre una psicología empírico-descriptiva, enfocada en la realidad de la conciencia, excluyendo toda subjetividad. Su alumno preferido, que siguió sus ideas, fue Edmund Husserl (1859-1938).
         El joven Freud siguió a Brentano con gran entusiasmo. En 1873 se dedicó a estudiar filosofía con él, su tutor de tesis. Brentano tenía problemas con algunos alumnos que no estaban de acuerdo con su posición y se apoyaban en las ideas de Feuerbach. En esa confrontación Freud quedó del lado de Feuerbach. Sin embargo, a pesar de ser un alumno rebelde, Brentano lo apoyó.
         En un momento posterior Freud quedó desilusionado con la filosofía y buscó otro camino para la psicología. Se orientó hacia la fisiología, donde el exponente importante de ese momento, era von Brucke.
         Aunque Freud quedó marcado por una sentencia de Brentano: observación y especulación, se orientó hacia la medicina para crear una especie de filosofía que uniera psicología y medicina. A pesar de que pareciera ignorar a Brentano en el libro “El chiste y su relación con el inconsciente” lo recupera y lo elogia.
         En una entrevista de 1926, que tenemos gracias a Judith Goldsmicht, a la afirmación del periodista norteamericano: Ud. Dr Freud  tiene muchos seguidores entre los escritores modernos y mucha influencia psicoanalítica en la literatura”, Freud contesta: “También recibí mucho de la literatura y la filosofía. Nietzche fue uno de los primeros psicoanalistas. Es sorprendente ver hasta qué punto su intuición preanuncia las novedades descubiertas. Ninguno se percató más profundamente de los motivos duales de la conducta humana y de la insistencia del principio de placer. En Zaratustra dice: “El dolor grita: ¡Va! Pero el placer quiere eternidad pura, profundamente eternidad”. El psicoanálisis puede ser menos discutido en Austria y Alemania que en los Estados Unidos. Por lo tanto su influencia es inmensa como lo vemos en Thomas Mann y Hugo von Hofmansthal, que nos deben mucho a nosotros. Schnitzler recorre un

camino paralelo a mi propio desarrollo. El expresa poéticamente lo que yo intento comunicar científicamente.”
         Es importante iniciar esta mesa con estas palabras de Freud y ver cómo se relaciona con la filosofía. En otra oportunidad tendremos la palabra y el conocimiento profundo de Silvio Maresca que nos hablará de esa filosofía de Nietzche que nosotros creíamos que Freud desconocía.
         Habla ahora  María Inés Rodríguez Aguilar

María Inés Rodríguez Aguilar: El siglo XX es un siglo corto porque va de 1914 hasta la caída del Muro de Berlín en 1989, como lo subraya el historiado Hobsbawm.
         Al comienzo está todavía demorado en los sistemas y evoluciones burguesas, y por otro lado aparecen los gérmenes de los dos grandes cambios del siglo XX: la aparición del sistema socialista-comunista y la aparición del fenómenos fascista-nazi que culmina en el Holocausto.
         Los gérmenes que van a abrir esas transformaciones y crisis cultural de la modernidad, como la crisis del capitalismo y el Holocausto ya están larvados y empiezan a circular a partir de 1890.
         ¿En qué mundo se encuentra esta Viena de Freud? Hay dos grandes imperios: el imperio austro-húngaro  con su capital Viena y el imperio ruso de los Romanov, ambos multinacionales, con profundas diferencias culturales, étnicas y sociales. Existen también dos grandes sistemas coloniales, el inglés y el francés, que desde el siglo XIX se han apropiado de África y de parte del continente asiático.
         En el caso de Viena se trata de una monarquía en decadencia, cristalizada, cuyo emperador es un hombre que detesta el progreso.
         Observamos también que está en crisis sistemas políticos: monarquías y burguesías parlamentarias con tensiones en el interior de sus economías y sociedades, junto con los conflictos de los imperios coloniales. En el Asia el imperio inglés està siendo reemplazado paulatinamente en la esfera económica por Estados Unidos. Además ya está interviniendo en Extremo Oriente Japón, que se superpone a las tensiones existentes en los dominios coloniales franceses, ingleses y holandeses.
         ¿Cuáles son las estructuras que permanecen y cuáles  cambian? El Japón se irá fortaleciendo en el continente asiático a expensas de las potencias europeas, al mismo tiempo que aparecen los movimientos nacionalistas.
         En Europa las repúblicas liberales, nacionales que han construido su nación en base a una comunidad del Estado, también sienten en el interior, como en el caso de Alemania e Italia, situaciones conflictivas. Es un sistema muy complejo. Por un lado hay una minoría que sostiene un gobierno liberal y republicano. Por ejemplo en 1900 la alcaldía de Viena ya está en manos de un nuevo partido, el cristiano social, donde se junta la religión, la lengua y la política. Para enfrentar el avance de las naciones y de la educación laicas, la Iglesia encuentra en la lengua y las nacionalidades la persistencia de la fe.
         En 1900 aparecen las primeras formulaciones sistematizadas de los nacionalismos en algunos países, como en Irlanda donde los partidos gaélicos levantan la bandera de la lengua y la religión. También surgen las exigencias de las nacionalidades catalanas y vascas en España. En Estados Unidos intentan armar un Estado blanco angloparlante pero desde 1900 aparecen los movimientos migratorios de masa y entran inmigrantes de otras etnias, chinos, italianos, culturalmente distintos a los angloparlantes. En la Argentina la ola inmigratoria trae a españoles, italianos, polacos, turcos, judíos, etc. Las grandes capitales de ese momento son Berlín, Londres, Paris, Nueva York y Buenos Aires. Estas dos últimas pobladas con inmigrantes.
         ¿Qué le toca a la Viena de 1900? La custodia de los valores de esa monarquía. Además tiene una clase media burguesa, donde es importante el número de judíos comerciantes, liberales con acceso a la educación.
         Ya se vislumbran los chispazos que provocan los nacionalismos. Van expandiéndose  los nacionalismos desde 1900. En algunos países culminaràn alrededor de 1930 con la gran explosión de los autoritarismos nacionales y la toma del poder. Pero ya observamos que desde 1900 están los simientes de esos nacionalismos, al principio vinculados con elites muy conservadoras, relacionadas con la Iglesia , el Ejército y las antiguas clases pobladores. Después aparecerán nuevas élites muy distintas.
         ¿Por qué tanto escándalo produjo el caso Dreyfuss? Fue la expresión del sentimiento antisemita y nacionalista que circulaba en Francia y que, a través de este caso puso en jaque al gobierno francés.
         Uno puede preguntarse también si eran tan populares los sentimientos antisemitas y nacionalistas en la Francia del fin de siglo, porque aparentemente no tenían visibilidad ni legitimidad política. Porque también van apareciendo los movimientos sociales con nuevos actores sociales, anarquistas, socialistas que a partir de 1890 van expandiendo su influencia, especialmente los socialistas que a través de la influencia de Marx y Engels van a cuestionar el orden social.
         ¿Culturalmente qué pasa en Viena? Vemos la aparición del consumo masivo de revistas y periódicos, de sistemas culturales aparentemente orientados desde la tradición judeo-cristiana, pero blandos en sus formulaciones. Aceptan qué es lo permitido y lo no permitido, las modas de las mujeres, los consumos de la sociabilidad vienesa. Esta sociedad burguesa se expresas en las casas señoriales de las grandes edificaciones y en los cafés. En estos cafés vieneses, entre bebidas y comidas, funcionan los periodistas. Van a ser los grandes cuestionadores de la decadencia del orden imperial. También por otro lado está la Viena de los valses. Vemos que tanto Francia, como Rusia y Viena van a usar a las conductas culturales como una manera de intentar mostrar una homogeneidad de la nación. Toda una instrumentación para mostrar una nación sólida, aunque ya están la socialdemocracia y el socialismo cuestionando a la base política de este orden que va a entrar en crisis a partir de 1914-17.
         El periodismo, sobre todo el que està en manos de contestarios de la decadencia imperial va a hablar de la ética. En Viena comienza a cuestionarse las representaciones de la realidad que ofrece la prensa, a cuestionar qué valor tiene la construcción de una realidad desde los periódicos que no corresponda a la realidad externa. Ahí vemos los antecedentes de una sociedad mediática, porque en esos medios se expresan los intelectuales. Ese periodismo lo consume la clase media, los pequeños comerciantes y los partidos políticos.
         Los cuestionamientos van a provenir justamente de los nuevos actores sociales, entre otros el proletariado urbano. En 1905 sucede la primera revolución rusa y en 1917 la revolución que va a transformar el orden político desde la raíz. Las nuevas representaciones sociales van a cuestionar las representaciones liberales a las cuales todavía creen como una organización cómoda, eficiente y legítima.
         Ya están los síntomas de la crisis, ya están los síntomas de los sistemas nacionales autoritarios. La decadencia de Viena viene acompañada de un gran lujo estético. Se cuestiona los sistemas de la modernidad y su representación en el arte. Aparecen los movimientos artísticos de vanguardia junto con los grandes movimientos significadores de la lengua como signo de visibilidad política, que se expresarán abiertamente como desastre de la cultura de la modernidad a partir de 1930.